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El Secreto del pueblo de AMER

A mediados del siglo X, en la Alta Edad Media, se fundaron monasterios benedictinos en toda la Cataluña Vieja con el objetivo de repoblar y organizar el territorio, entonces tierra de frontera.

Este es el caso de Santa Maria de Amer. Como sucedió en otros monasterios de la época, al abrigo de este y alrededor de la iglesia parroquial de Sant Miquel, durante los siglos XI y XII se estableció un pequeño núcleo de viviendas. En esta época no podemos hablar de pueblo, sino de un conjunto de casas, más o menos urbanizadas, que dependían de la parroquia de Sant Miquel, al igual que el resto de caseríos que se encontraban en los alrededores del monasterio.

No es hasta el siglo XIII, en medio de una época de paz y prosperidad en cuanto al comercio, que todos los pueblos y las ciudades de Cataluña experimentan un crecimiento y se otorgan cartas de población. Este también es el caso del pueblo de Amer, que se va urbanizando alrededor de la plaza del mercado, la actual plaza del pueblo.

Dificultad Mínima

Santa Maria de Amer

El monasterio de Santa Maria de Amer fue el centro religioso y político de todo el valle del río Amer, llamado hoy en día río Brugent, y dio lugar al pueblo de Amer, que creció bajo la protección y el control de los sucesivos abades del monasterio.

En el año 844 ya aparecía documentada la casa de Santa Maria, cerca del río Amer. Se trataba de una celda primitiva, posesión del monasterio de Sant Medir y Sant Genís, cerca de Girona. Esta celda ganó importancia cuando, un siglo más tarde, el monasterio de Sant Medir fue destruido por las invasiones húngaras y la comunidad se trasladó al valle de Amer.

La consagración de la iglesia tuvo lugar en el año 949. Con el paso de los años, el monasterio amplió sus posesiones y su poder sobre el territorio, hasta convertirse en una de las abadías más importantes de la Cataluña medieval.

Del antiguo monasterio, de estilo románico, solo queda la iglesia, que ha quedado integrada en la trama urbana de la ciudad y ahora presenta edificaciones adosadas a ambos lados.

 

La plaza del Monasterio

El antiguo monasterio de Amer constituía una entidad autónoma e independiente del exterior, dotada con todo tipo de instalaciones, algunas de las cuales se encuentran en esta plaza. Es el caso de la antigua sacristía del monasterio, el lugar donde se tenía cuidado de todas las herramientas y utensilios que se empleaban en el ejercicio de las ceremonias y que hoy es el Museo Etnológico de Amer (Can Terme).

Asimismo, en el extremo suroriental de la plaza está la antigua enfermería del monasterio y el jardín de convalecencia. El cargo de enfermero y la enfermería se habían creado en el monasterio de Amer en 1252 para ocuparse de los monjes ancianos y enfermos, a los que la regla de san Benito permitía una habitación propia, ropa limpia, una higiene adecuada y una comida pertinente para mejorar y restablecer la salud rápidamente.

En esta misma plaza se encuentra la placa de homenaje a la firma del Compromiso Remensa. Esta placa, efectivamente, conmemora el hecho de que el día 8 de noviembre de 1485 el representante del rey Fernando el Católico, Íñigo López de Mendoza, firmó el compromiso de arbitraje del rey entre campesinos y señores feudales. Este fue el paso previo en la resolución de la guerra que agitaba el campo catalán, finalmente sellado con la Sentencia Arbitral de Guadalupe (1486). Previamente, en 1335, el abad de Amer había renunciado a los malos usos sobre el pueblo de Amer. Cabe recordar que, desde su fundación, el monasterio había ido incrementando su poder feudal sobre el pueblo. Entre los siglos xiii y xiv, el abad del monasterio ejercía la jurisdicción civil y había obtenido el privilegio de notaría.

 

La plaza de Sant Miquel

En el lugar de esta pequeña plaza había la iglesia de Sant Miquel. Este templo románico del siglo xii fue la iglesia parroquial de Amer y a su alrededor fueron creciendo las calles del pueblo.

Los terremotos del siglo xv destruyeron la iglesia de Sant Miquel, la del monasterio, su claustro y un buen número de casas del pueblo. Sant Miquel fue reconstruida, pero dos siglos después, en el contexto de la primera Guerra de los Segadores, concretamente en el año 1657, tuvieron lugar duros enfrentamientos entre campesinos y soldados castellanos en Amer, y Sant Miquel fue destruida de nuevo y definitivamente, así que desde entonces la iglesia del monasterio de Santa Maria es la parroquial de Amer.

 

La calle de Girona

La calle de Girona coincide con la entrada del camino real de Girona a Olot que iba por la derecha del río Ter y también con parte del trazado de la antigua carretera de Girona a Amer por Sant Gregori.

Amer, como muchos otros pueblos pequeños, tenía un hospital de pobres, que era mantenido y gestionado por el ayuntamiento y el rector del pueblo.

El año 1325 ya se tiene noticia de un hospital de pobres que se acaba de fundar en Amer. Con las grandes mortandades de ese mismo siglo se incrementaron los legados para edificar un hospital en este pueblo. Este hospital se sostenía a base de caridades y limosnas, y acogía —más que enfermos— pobres, vagabundos, marginados, expósitos, soldados e, incluso, bebés abandonados en sus puertas.

El hospital también quedó fuertemente afectado por la violenta destrucción de la iglesia de Sant Miquel, pero, a diferencia de esta, se pudo reconstruir a base de caridades, limosnas y la venta de terrenos heredados.

 

La capilla de la Piedad

La capilla de la Virgen de la Piedad del Pedreguet es un pequeño edificio del siglo xvii, reformado en 1844 y en 1955. Es posible que la construcción del siglo xvii fuera una reconstrucción de un edificio más antiguo, quizás románico.

La capilla presenta una estructura de nave rectangular, una cubierta de bóveda de medio punto, con cabecera de ábside semicircular orientado a poniente, una espadaña sobre la fachada y un porche de doble vertiente en la fachada principal. El exterior está enlucido y pintado de color blanco, a excepción de las partes bajas de las cadenas esquineras y los marcos de las aberturas de la fachada.

Este lugar, situado en la entrada de Amer por el camino que viene de Girona, era donde se recibían, se saludaban y se revestían de pontificales las autoridades eclesiásticas —o sea, obispos y abades— antes de entrar a la villa y hacer el paseo ceremonial. Actualmente, todavía está abierta al culto, aunque solo esporádicamente.

 

La plaza porticada de Amer

La plaza de la Vila de Amer es la segunda plaza porticada más grande de Cataluña. Se trata de una gran plaza rectangular en que los miércoles se celebra el mercado semanal desde la época medieval. De hecho, ya en el siglo xii, que fue una época de relativa seguridad y de crecimiento económico, en Amer se desarrolló una pequeña industria menestral, y el pueblo se convirtió progresivamente en un centro de comercio con el establecimiento del mercado. En la época moderna, este mercado fue de gran importancia y atraía comerciantes y vecinos de toda la región.

Los edificios que se conservan en la plaza son de origen medieval, aunque presentan reformas posteriores, sobre todo de los siglos xviii y xx. La construcción de los porches fue una tarea que cada dueño de casa llevó a cabo de forma particular, por lo que son de estilos y épocas diferentes.

Como curiosidad, cabe mencionar que los adoquines de la plaza provienen de diferentes lugares de Cataluña, ya que cuando se urbanizó, a principios de los años ochenta del siglo pasado, se pidió a otros municipios su colaboración. Como agradecimiento, cada una de estas poblaciones tiene una placa con el nombre grabado en el suelo.

Una de las casas de la plaza era la antigua fonda Duran, detrás de la cual estaba la parada de la diligencia que venía de Girona. El ferrocarril no llegó a Amer hasta finales del siglo xix; se trataba de la línea entre Olot y Girona, que estuvo en servicio durante 75 años y hoy se encuentra reconvertida en vía verde.

 

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