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Aguas mineromedicinales

Amer i Santa Cristina d'Aro (via verda del Carrilet I i II)

Durante la segunda mitad del siglo xix, el cruce de las visiones románticas de la ruralidad y de la preponderancia de las concepciones higienistas situó las fuentes y sus aguas mineromedicinales en el centro de un nuevo paradigma de salud. A las aguas mineromedicinales se les atribuía todo tipo de propiedades terapéuticas y la gente de ciudad, sobre todo la acomodada que se lo podía permitir, se desplazaba en tren al campo para tomárselas. En los casos más exitosos, el asunto se convertía en un fenómeno popular y promovía la construcción de restaurantes o balnearios, o bien la aparición y consolidación de colonias de veraneo.

Dificultad Mínima

Transporte Pie o en bicicleta

Tipo de secreto Paisaje industrial

1.Diada germanor de l’escolania de Mercadal a la Font d’Amer (1956). Fons Martí Massafont Costals. CRDI. 2. Tren especial per l’aplec a Santa Cristina d’Aro. RDI, Fons Salvador Crescenti Miró 3. Restaurant de la Font Picant de Santa Cristina d’Aro (1965 – 1969). AMSFG, Col·lecció Municipal d’Imatges. Autoria: desconeguda. 4. Amer Palatín. Arxiu particular 5. Viatgers al baixador de la Font Picant de Santa Cristina d’Aro, el dia del darrer viatge del tren de Sant Feliu (1969). Fons Juli Torres – Maria Concepció Tor. CRDI.

 

Como un eslabón más de este fenómeno, durante la última década del siglo xix se llevaron a cabo los análisis químicos de las aguas de las fuentes picantes de Amer y de Santa Cristina d’Aro. Era el primer paso para su comercialización, que arrancó entre 1903 y 1907, como Aigua Amer Palatín (Amer), y de Penedes, de Salenys i de Ben-Lloc (Santa Cristina d’Aro). El agua, convertida en negocio, atrajo algunas inversiones que promovieron la construcción de espacios de ocio y salud. Se construyó un hotel balneario (Amer), un restaurante (Santa Cristina d’Aro) y, en todos los casos, se condicionaron y mejoraron los entornos de las fuentes, de tal manera que se convirtieron no solo en un reclamo para las clases pudientes, sino también en un foco de atracción para las clases populares.

Por este motivo, los impulsores de los ferrocarriles de Olot a Girona y de Sant Feliu de Guíxols a Girona no dudaron en disponer o mejorar unos apeaderos allá donde estaban las fuentes más reconocidas y a dinamizar los terrenos adyacentes para facilitar el establecimiento de equipamientos que galvanizaran la salud física y espiritual de los que acudían. A la vez, se fomentó el interés por el estudio de los lugares, el excursionismo y el deporte, y se consolidó un nuevo imaginario espacial, más allá de los centros urbanos. El ocio de balneario también representó una oportunidad para la población local, que pudo hacer nuevos negocios y ampliar los horizontes laborales.

Los apeaderos de la Font Picant, tanto el de Amer como el de Santa Cristina d’Aro, cumplieron largamente la doble función terapéutica que se esperaba de ellos, la que les proporcionaban las aguas que fluían de las fuentes y la que añadía la socialización en un entorno ampliamente idealizado.

Font Picant d’Amer

En 1903, el médico Agustí Pi i Gibert inició la explotación de las aguas de la Font Picant d’Amer. Estableció una planta embotelladora junto al Brugent y, para animar la venta del producto, emprendió una potente campaña publicitaria. La campaña se fundamentaba en el resultado de los análisis químicos de las aguas, que había llevado a cabo un laboratorio muy prestigioso, que se daban a conocer a través de carteles de una elevada calidad estética, a imitación del que habían hecho los promotores de las mejores aguas minerales francesas.

Alrededor de la explotación del agua planificó, también, el desarrollo del territorio próximo a las fuentes con la construcción de una urbanización y un hotel balneario (1926), a los que se accedía desde el apeadero del ferrocarril, que fue remodelado para que sirviera para los nuevos objetivos de calidad y modernidad.

Las clases pudientes y la pequeña burguesía se alojaban en el hotel balneario, bebían el agua embotellada y se trataban con prácticas hidroterápicas. Se celebraban encuentros, bailes y partidos de fútbol, todo ello promovido por la dirección del establecimiento. El sitio también lo frecuentaban las clases trabajadoras, que se abastecían de agua para el uso doméstico mientras se lo pasaban bien en el área de picnic. Después de la Guerra Civil, el hotel balneario de la Font Picant no recuperó nunca el antiguo esplendor y la actividad decayó hasta el cierre, en 1964.

Ventall publicitari de l'Aigua d'Amer Palatín

Publicidad de las Aguas de Amer Palatín. Archivo Antoni Domenech

Font Picant de Bell-lloc

En 1895, los promotores del Ferrocarril de Sant Feliu de Guíxols a Girona abrieron un restaurante en el apeadero de la Font Picant, en Santa Cristina d’Aro. La puesta en marcha de un restaurante en el apeadero, así como la mejora del entorno de la fuente y la plantación de plataneros para hacer más agradable la estancia, formaba parte de una política consciente que perseguía poner al alcance de las clases populares de Sant Feliu de Guíxols —los billetes de tren económicos tenían un papel fundamental— un ocio saludable para el cuerpo y el espíritu.

En paralelo, otra compañía, Palahí & Cía., se propuso la comercialización de las aguas de Salenys y construyó un edificio-almacén junto al apeadero para que el agua embotellada saliera por ferrocarril hacia los principales centros de consumo (1914).

La progresiva mejora en la red pública de abastecimiento de agua potable y las transformaciones sociales derivadas de nuevos modelos de ocio y vacaciones llevaron el entorno de las fuentes hacia el declive y el cese de la actividad, después de la Guerra Civil.

Tren especial per l'aplec a Santa Cristina d'Aro

En los días festivos se hacían trenes especiales porque el número de pasajeros era excepcional, normalmente eran trenes mixtos, con pasajeros y mercancías. Detrás de la locomotoras aparecen unas cajas de agua de Salenys (1950 – 1965). RDI, Fons Salvador Crescenti Miró

Cartell publicitari Aigües de Salenys

ARCA La Veu de Catalunya, domingo 11 de juliol de 1926

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